BAFF 2003 (Festival de Cine Asiático de Barcelona)

eleCinco años de existencia han hecho que la Muestra de Cine Asiático de Barcelona, debido a la afluencia de un público cinéfilo o no tan cinéfilo pero sí hambriento de un cine minoritario, convirtieran ésta cita anual en Festival, que del 28 de abril al 7 de mayo ha celebrado su 5ª edición.

BAFF 2003 (Muestra de Cine Asiático de Barcelona)

Cinco años de existencia han hecho que la Muestra de Cine Asiático de Barcelona, debido a la afluencia de un público cinéfilo o no tan cinéfilo pero sí hambriento de un cine minoritario, convirtieran ésta cita anual en Festival, otorgando así un palmarés a la mejor película, el Durián de Oro (valorado en 6.000 euros).

Este joven Festival (BAFF) que del 28 de abril al 7 de mayo ha celebrado su 5ª edición ha sido, mayoritariamente, un éxito de público en todos sus pases; quizá la culpa (o la suerte) la tenga ésta reciente epidemia de amarillitis que hay entre el aficionado, ya que directores como Nakata o Miike han hecho renacer el cine asiático. Sea por lo que sea, o tenga la culpa de ello quien sea, es bueno, pues están llegando películas que, años atrás, hubiesen sido impensables.

En la presente entrega las películas que más público han convocado ha sido la curiosa cinta de horror titulada Three (una muestra más de cómo se debe hacer terror), la premiadísima Oasis (un retrato cruel y dramático de una relación de amor imposible), y el thriller Infernal Affairs, del cual ya se está preparando su segunda parte. Este año el país invitado ha sido Tailandia, país del que se han visto varias películas que han emocionado al espectador.

El BAFF está en su mejor momento, y es ahora cuando debe promocionarse más; por eso aprovecho las líneas para felicitar a la gente de 100.000 Retinas, por el arduo trabajo que han hecho durante estos días para ofrecer lo mejor de ellos en un joven pero no por ello menos interesante Festival. El Ayuntamiento de Barcelona debería intermediar para que haya una mayor publicidad y que no sea como hasta ahora, un boca a boca; aún así impresiona ver la gran participación de público, cada vez más año tras año, demostrando que el cine no acaba ni en las salas o multisalas convencionales o videoclubs.

Este año el jurado de la V edición del Festival Asiático de Barcelona (BAFF) estaba compuesto por Agustí Villaronga, Núria Vidal, Francisco Casavella, Francesc Nel·lo y Roger Gual.

INTERESÉS E IDENTIDAD

En este Festival conviven muchos géneros e intereses, sin perder por ello su propia identidad. Hubo un programa para todos los gustos, dramas, comedias, terror, thrillers e incluso musicales. Todo ello repartido en seis secciones: La Sección Oficial, la AS-Asian Selection, País invitado: Tailandia, D-Cinema, Raj Kapoor (Bollywood) y el Espacio Anime. De estas secciones, a concurso entraban tan sólo las dos primeras. El largo fin de semana de puente permitió que mucha gente pudiera acercarse a los espacios donde se celebraba el Festival, el Cine Comedia (donde arrancó el Festival), que emitió Kewaishi en la sección inaugural, film dirigido por el debutante Mitsutoshi Tanaka y que partía con el premio al mejor guión del 14 Festival de Cine Internacional de Tokio.

Kewaishi (The Make-Up Artist) es una película preciosista ambientada en la década de los años 20 en Japón, y es adaptación del cómic homónimo, donde destaca la presencia de actores como Kou Shibasaki (Battle Royale) y Ren Ishibashi (Hana-bi). El film, que partía con bastante expectación, no acabó de entusiasmar a un público que quizá iba demasiado entregado e ilusionado.

El Festival proseguía con Eliana, Eliana, de la poco prolífica cinematografía indonesia, Nothing 2 Lose, la primera película Danny Pang, codirector junto a su hermano gemelo Oxide de la terrorífica The Eye. Danny dirige con gran fuerza visual y fluidez este thriller quizá orientado a un publico occidental más que al oriental. ¿Será que estos hermanos aspiran a trabajar algún día para los estudios de Hollywood? El tiempo dirá pero, desde luego, están haciendo puntos.

Una de las maravillas que se pudieron ver en este Festival fue Oasis, película que gozó de tres pases, que llenaron aforo quedándose gente a las puertas. Esta epopeya de 132 minutos narra una historia cruel, dura, existencialista y desgarrada, una propuesta radical y a contracorriente, y que venía premiada con cinco premios en el 59 Mostra de Venezia de 2002: premio especial al mejor director, premio "Marcello Mastroianni" al talento emergente Moon So-ri, el de la Fipresci, el Signis y el Cinema Verine, además de tener una mención en el Festival de Vancouver. La trama nos presenta a un recién salido de la cárcel, Hong Jong-Du, que vuelve a casa, donde todos de algún modo u otro le repelen, pero lo aceptan para no provocar las habladurías de los vecinos. Jong-Du, ligeramente retrasado e inadaptado social, decide visitar a la familia que supuestamente mató en la carretera para rogarles que le perdonen, y donde conocerá a Gong-Ju, una chica que sufre parálisis cerebral. Es entonces cuando empieza una historia de amor imposible entre dos marginados por una sociedad egoísta y que sólo vive de las apariencias. Oasis es una película que brilla por sí sola, que destila vida; gran parte de ello se lo debe a la interpretación impresionante de sus dos protagonistas, ambos magistrales, ofreciendo un retrato de lo que es y no es aceptado socialmente. Su director Lee Chang-Dong se permite el lujo de coquetear con ciertas dosis de fantasía para matizar el papel de la protagonista, haciéndonos ver lo que ella ve, mariposas y palomas del reflejo de un espejo entre otras muchas otras cosas. Es Oasis una película a reivindicar por su profunda intensidad, y espero (seguramente en vano) que tenga una distribución en los circuitos cinematográficos de España, algo utópico, teniendo en cuenta la actual distribución. Oasis perdió el León de Oro a la mejor película ante Las hermanas de la Magdalena, curiosidades de la vida, pues aún siendo una gran película la que triunfó en Berlín, Oasis, técnica y estilísticamente es superior a la del convento de monjas.

Mientras el Festival iba desgranando todo su programa se pudo ver también la nueva película del malogrado Shinji Aoyama (Eureka), un realizador que destaca por dar una de cal y otra de arena. Esta vez presentaba una correcta película de suspense con una pizca de drama: A Forest with No Name, donde destaca la presencia de Masatoshi Nagase, visto en Mistery Train de Jim Jarmusch. Una propuesta interesante fue también la de Conjugation, cinta que pecaba quizá de estar dirigida a connasieurs de la historia socio-política de China, aún así fue una de las propuestas más interesantes de la mayoría de las obras realizadas por debutantes (curiosamente un 70 % de lo visto en este Festival han sido operas primas). La que nos ocupa retrata una sociedad de apariencias y costumbres, de sueños, pero la realidad es bien otra: sus dos protagonistas y el espectador que vive con ellos la historia comprenderán que la vida es dura y que los sueños nunca se hacen realidad. Las formas eran muy similares a las del realizador Wong Kar Wai, una directora pues a tener en cuenta: Emily Chang. Una trama interesante que se pierde quizá en dar según qué cosas por sabidas y subrayar innecesariamente otros elementos. La música parece no formar parte del relato, que es un drama, y ésta parece que haya salido de una película de terror de segunda categoría.

Después de ver Conjugation vendría uno de los bombazos del Festival, Public Toilet, del director a contracorriente Fruit Chan. La película es un despropósito, pues ofrece un guión lleno de lagunas que empieza desconcertando para acabar siendo una historia vulgar que tan sólo se limita a mostrar una realidad por medio de heces y orín, un relato escatológico que provocó el abucheo general de la platea, pues lo que empezó como una broma acaba siendo una inocentada inaguantable, un despropósito. Debería haberlo previsto, pues de este realizador había visto una anterior trabajo suyo, Durian Durian, que no me transmitió absolutamente nada; aún así a la crítica internacional parece haberle caído en gracia y toda su filmografía se ha considerado siempre más de lo que realmente es: quizás el hecho de que es diferente, de que va a contracorriente, experimentando siempre, hace que los críticos y los festivales siempre aplaudan sus películas, posiblemente porque antes de que empiece sus obras hay una predisposición y autosugestión a que ha de gustar; en este caso, lo único a destacar es su formato, ya que la película en cuestión está rodada en DV, tampoco una novedad.

Entre tanta expectación, entre admiración y decepciones se coló la que para mí fue la mejor película que ha salido de este Festival, Angel on the Right de Djamshed Usmonov, coincidiendo plenamente con el jurado de la organización, pues fue ésta la película galardonada con el "Durián de Oro". La película, proveniente de Tajikistán, un país no muy conocido en territorio español, al menos cinematográficamente hablando, nos explicaba una historia costumbrista, una especie de cuento con toques de realismo mágico, ya que el relato se desarrolla por medio de diálogos mordaces y fríos, como si de una película de los hermanos Kaurismäki se tratara (véase Un hombre sin pasado). La historia es sencilla, baraja realidad con fantasía, donde el humor negro se entremezcla con una sutil mordacidad. En cierto modo Djamshed Usmonov recuerda, con este su tercer film, las formas de Kiarostami, aguantando el plano y sin dejar nada al azar; todo lo que aparece ante el objetivo está allí por alguna razón. Las interpretaciones dan vida propia a la película, que además parte de un excelente guión. Destacar el papel del niño, nada que envidiar a todas esas figuras que nos vende Hollywood como niños prodigio. Espero que esta película llegue a todas las pantallas para que pueda ser saboreada por todo tipo de espectador.

Otro de los momentos que se esperaban con gran expectación fue cuando se proyectó Three, una cinta de terror oriental, en auge últimamente gracias a películas como The Ring, Dark Water o The Eye. Tres historias basadas en fábulas o cuentos modernos de horror/terror; la primera de ellas, una historia llena de golpes de efecto y sustos por doquier, titulada Memories, está dirigida por Kim Jee-Won, e hizo las delicias de un público entregado y asustadizo; la segunda historia, The Wheel, nos introduce en las tradiciones teatrales de Tailandia, con una trama fallida, quizá por lo precaria y previsible, sin apenas interés, y se pierde en una densidad pretenciosa que no lleva a ningún lado, que provocó los silbidos del espectador; pero entonces llega la tercera historia, dirigida por Peter Ho-Sun Chan, más conocido aquí por ser el productor de The Eye y ser el cofundador de la productora Applause. El sketch, Coming Home, fue galardonado con el premio de la crítica de Hong Kong, lo que ha provocado que haya sido desarrollado y convertido en largometraje. Seguramente veremos antes el remake americano, pues la productora de Tom Cruise ya lo ha adquirido; este episodio, una maravilla mezcla de drama, realismo mágico, terror, humor, fantasía y un regusto lynchiano, dejó un buen sabor de boca en la platea, a lo cual quizá ayudaron las interpretaciones de todos los actores, a cual mejor.

Entonces empezaron a aterrizar las decepciones y la mediocridad, todo ello de la mano de Fruit Chan y su aburrida y nefasta Public Toilet, que ya comentaba anteriormente. Pero lo peor estaba por venir: era Blisfully Yours, una película exhibicionista, de pésima dirección y con un mensaje pretencioso y mal desarrollado, de planos innecesariamente largos que pretende ir de experimental y cae en el ridículo y lo infantil, todo ello amenizado con una felación y una masturbación en el bosque al lado de un río; más de media película exhibe a los actores andando, para acabar en un río donde su protagonista, como si de una serpiente se tratara, y debido a una alergia o enfermedad cutánea se va desprendiendo de la piel, a modo simbólico; el director obsequia al espectador con algunos desnudos, además. La película traía tras de sí muchos premios, los cuales tienen seguramente su razón de ser en su carácter experimental, sin mayor aliciente. Aún así, el jurado del Festival hizo mención de ella, al igual que con Public Toilet y Oasis.

Por último, el tercer despropósito vino de la mano de Kei Kumai, un respetadísimo director en su país natal. Éste nos transporta al Japón medieval acomodado en uno de los último guiones del Emperador, del Maestro, Akira Kurosawa; pero vista la película, o es uno de los peores Kurosawas, es decir, en horas bajas, o Kumai no ha sabido cómo narrarnos la historia al venirle grande; aún así exhibe momentos brillantes que se disipan a media película, justo en el giro argumental donde la prostituta enamoradiza vuelve a sentir el amor por otro cliente. Escenarios de cartón piedra y una fotografía nula no ayudan a mejorar la impresión. Eso sí, su actriz, Misa Shimizu, que obtuvo la Palma de Oro a la mejor interpretación femenina en Cannes de 1997 por su papel de Unagi en esta película es lo mejor de la obra en cuestión, The Sea Watches.

El BAFF ultimaba sus proyecciones unas con mejor aceptació,n como Jealousy is my Middle Name, cinta que a mi me gustó pese a pecar de excesivo metraje. Y con menos aceptación cayeron Firefly Dreams de John Williams o Chicken Rice War o Chicken Heart, ésta última toda una curiosidad argumental que, debido al horario, me perdí, pero que parece ser que no convenció a la mayoría de sus espectadores.

Pero lo mejor aún estaba por llegar. Después de demasiadas decepciones aterrizó en este Festival otro de los hitos del aficionado, Infernal Affairs, un trepidante e inteligente thriller, y lo más cercano a una superproducción que, curiosamente, estaba producida por Danny Pang (The Eye y Nothing 2 Lose). De factura portentosa, es la historia del gato y el ratón, apostando más por su guión que por la acción vacua que solventa fallos de guión; como este no es el caso, las escenas de acción o tiroteos quedan reducidas a tres, cosa que se agradece. Todos los actores ofrecen una labor de gran nivel, por lo demás. Una historia donde el bien y el mal son opciones que se confunden. La trama ofrece a un agente de policía como topo en las tríadas y un yakuza de las mismas como topo en la policía, y ambos se buscarán a lo largo del filme; pero también se brinda una búsqueda personal, hasta terminar todo en un duelo al más puro estilo del western, en un filme trufado de homenajes y guiños a las películas clásicas, con un guión sobresaliente y original. La cinta, premiadísima en Hong Kong, va a tener una secuela, que de hecho ya se halla en estado de producción, y esperemos que algún día llegue a nuestras carteleras.

El último filme que visioné en el BAFF fue Blue Gate Crossing, de Yin Chih-Yen, película que tan solo gozó de un pase de los dos que inicialmente tenía previstos (parece ser que un problema de aduanas impidió que llegara antes), lo que provocó que no pudiera entrar a tiempo a participar en el Festival. La cinta pertenece a una trilogía iniciada con La bicicleta de Pekín, que pretende mostrar por medio de tres películas, tres historias de la China actual. La trama habla del despertar sexual de los adolescentes, de cómo una estudiante de instituto se autoniega que es lesbiana porque no está bien visto, pero finalmente no puede negar sus sentimientos y se muestra tal y como es. La película parecía un manga de imagen real, algo así como un Kimagure Orange Road pero con actores de carne y hueso...

En cuanto al país invitado, Tailandia, se mostraron filmes de todo tipo de géneros, como Mon-Rak Transistor, de Pen-Ek Ratanaruang, que dejó con buen sabor de boca al público, mientras esperábamos en las colas para ver Dang Birely's and the Young Gangsters, cinta que nos explica la típica historia gangsteril pero a ritmo de Elvis Presley y look y chulería de James Dean; curioso resultaba ver a los actores de ojos rasgados con tupé y camperas. El filme venía con una espléndida propaganda, pues había roto todos los récords de taquilla de Tailandia cuando se estrenó y ganó los premios de cine tailandés a la mejor película, mejor director y mejor actor en el año 1997. La cinta, por medio de flashbacks, muestra escenas de guateques con luchas callejeras, todo explicado con una voz en off que va situándonos en las diferentes épocas, hasta el trágico final, algo así como un Padrino recogiendo las naranjas, pero ésta vez vestido de budista. Las escenas de acción plagadas de cámaras lentas y saltos coreográficos podrían recordar el cine de John Woo, pero su director controla todo ello y así evita caer en el ridículo, pues se halla rodado con mesura. Lo mejor de todo, es cuando al final el espectador comprueba que el relato desarrollado durante algo más de hora y media se basa en una historia real. La narración goza de ritmo, y la música parece extraída de las famosas JukeBox de la época.

Aunque parece ser que el filme que más agradó de este país, y el que tuvo más afluencia, fue la excéntrica historia basada en hecho reales de un equipo de voleibol formado por travestíes y transexuales, la cinta The Iron Ladies, de Yongyooth Thangkonthun, considerada en su país natal como el sleeper del 2000.

Satang fue, junto a la ya comentada Blissfully Yours, lo peor de este país. Aún así tenía momentos curiosos y un humor que convencía al espectador; su problema era que sufría de elefantiasis, era una especie de drama pero con un guión a lo El mundo está loco, loco, loco, loco, una combinación con más puntos negativos que positivos, además de caer en el tópico del final feliz, cuando lo oportuno hubiese sido terminar la historia en el fracaso, que es lo que desde un primer momento pretenden mostrarnos sus guionistas. Otra película que pecó de tener un guión flojo pero una muy buena puesta en escena fue la de Kun Pan, Legend of the World, que, consciente de sus carencias, no cae en el problema que otras cintas han tenido imitando el estilo épico de Kurosawa (véase el caso de El guerrero); la mejor forma que tiene de solventarlo es filmar menos escenas de batallas y dedicarse a explicar una historia de amor. Aún así la cinta no deja de ser una obra menor.

Todo esto fue a grandes rasgos esta V Edición del Festival Asiático de Barcelona (BAFF), que se vio obligado a suspender las visitas de algún director por la reciente epidemia de la neumonía atípica (SARS), pero aún así tampoco se notó el vacío. Lo único criticable y reprochable fue la sección anime de la que consta este Festival, que se celebraba en el hall del CCCB (recordemos que los espacios que proyectaron el Festival fueron la famosa sala de Barcelona "el Apolo", el Auditori de la Caixa Catalunya, el Auditorio del CCCB y este año se incorporaba a este proyecto el cine Comedia, que emitió la película de inauguración Kewaishi); las películas de esta sección eran de un acceso muy fácil para el aficionado, por poner un ejemplo se exhibieron Akira y Ghost in the Shell, echándose de menos un cine menos conocido. Esperemos que esto quede solventado el año que viene, al igual que la selección de Bollywood. Recordemos que el Bollywood son esos musicales de la India que suelen rondar las cuatro horas de metraje y que se clasifican en tres tipos, los románticos, los de gángsters o los de aventuras épicas. Uno de los espacios, esta vez para felicitar por la iniciativa, era el D-Cinema, donde se pasaron películas en formato Betacam, DVD y vídeo, una iniciativa de entrada libre.

EL PALMARÉS

Durian de Oro a:

ANGEL ON THE RIGHT de Djamshed Usmonov (Tajikistán 2002).

Mención del jurado a:

OASIS de Lee-Chang Dong (Corea del Sur 2002).

BLISSFULLY YOURS de Apichatpong Weerasethakul (Tailandia 2002).

PUBLIC TOILET de Fruit Chan (Hong Kong/Corea del Sur 2002).

El voto o mención del público recayó en OASIS, y muy cerca quedó de ésta INFERNAL AFFAIRS de Adrew Lau y Alan Mak (Hong Kong 2002).

 

Alberto Rodríguez Alonso . Barcelona (España)