Pasadizo.com convoca un concurso de relatos entre todos sus lectores y visitantes, con el objeto de mantenerlo siempre vivo como una página en contacto directo con el aficionado.
II Concurso Pasadizo de Relatos 2012
por Pasadizo
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A continuación os ofrecemos el relato "Arritmia", escrito entre varios colaboradores de Pasadizo.
Arritmia – Relato on-line
por Grupo Pasadizo
A continuación os ofrecemos el relato "Arritmia", escrito entre varios colaboradores de Pasadizo.
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A finales de febrero ha aparecido un libro que muchos sabíamos que acabaría existiendo: Jesús Franco, por Carlos Aguilar, en la colección "Cineastas" de la editorial Cátedra. El vínculo entre Aguilar y Franco nació a primeros de los años 80 y desde entonces ha experimentado toda clase de vaivenes y altibajos. Varios de ellos, se sabe, jamás llegaremos a conocerlos: Franco miente, Aguilar calla. Ahora bien, el libro es extraordinario. Repasa vida y obra del más prolífico e internacional de nuestros cineastas con tal amenidad y conocimiento de causa que puede leerse cual novela, sin que el asombro ni el ritmo decaigan nunca a lo largo de sus cuatrocientas páginas, profusamente ilustradas con fotos de vicio, en todos los sentidos.
Hablamos al respecto con el propio Aguilar, para celebrar esta singular aportación a la bibliografía del cine de género y español.
L.S. : Hace unos años, declarabas que estabas cansado de que se te asociara con Jesús Franco, que considerabas cerrado vuestro vínculo con el libro sobre él que publicaste en Italia.
C.A.: Es verdad. Pero no poca gente me comentaba que era una vergüenza que no existiera en España ningún libro sobre Franco, cuando los hay en Francia, Alemania, el mío italiano, hasta en Japón... Y me lo comentaba sugiriéndome, incluso pidiéndomelo directamente, que lo escribiera yo. Así que, tras tanto oírlo, pensé que no les faltaba razón. Mi libro italiano era relativamente breve, porque predominaban las ilustraciones, y además se había quedado atrasado. Yo conozco como nadie la filmografía de Jesús, he participado en ella y además he sido amigo de mucha gente que ya no está (Howard Vernon y Karl-Heinz Mannchen, sobre todo) y que fue fundamental en su vida y obra. Todo eso me colocaba en una situación de privilegio, con la que no podía contar ningún colega que quisiera afrontar este proyecto. Y esto es muy importante, porque Jesús ha mentido mucho y ha tenido una vida cosmopolita delirante y rocambolesca, e interesaba situar las cosas en su sitio, facilitar una base historiográficamente correcta, a partir de la cual ya pudiera valorarse su obra. Mi mujer, la también escritora Anita Haas, terminó de animarme a escribirlo. Así que lo propuse en Cátedra, les pareció oportuno incorporar a Jesús Franco en su colección "Cineastas" y... aquí está el libro.
L.S.: Esto que comentas de la gente implicada me ha llamado mucho la atención. Con base en Franco, hablas de mucha gente de la cual apenas se sabe nada y cuyas vidas y trabajos también son muy curiosos.
C.A.: Me parecía imprescindible. Los antes mentados, Soledad Miranda, Harry Alan Towers, Ricardo Palacios, Klaus Kinski, William Berger, Jack Taylor, Anton Diffring, Dan Van Husen, Anne Libert, Estella Blain, Joaquín Romero Marchent... Una pluralidad de gente de la que como dices cualquier amante del cine de género debe saber más, porque vale la pena.
L.S. No mentas jamás en el texto tu relación con Franco, salvo cuando reconocer que el director protagonista de tu novela Nueve colores sangra laluna está inspirado en él.
C.A. Cierto, se debe a que quería afrontar el análisis con la mayor imparcialidad, desde el punto de vista de un historiador del cine, que cuenta con información privilegiada, eso sí. No fue fácil establecer esa distancia, me costó a nivel humano.
L.S.: A partir de cierta parte del libro apenas salvas nada de su filmografía. ¿Ha sido duro escribir esto, incluso dentro de esa distancia humana que dices?
C.A.: Mucho, no puedes imaginarte. Jesús y yo fuimos muy amigos durante varios años. Después dejamos de serlo, por motivos diversos, de los que estoy cansado de decir que prefiero no hablar, pero aun así siempre existió un respeto y aprecio mutuos, que manifestábamos con toda espontaneidad cuando volvíamos a vernos, en festivales o donde fuera. Entonces, poner a caldo gran parte de su obra me ha resultado tristísimo, muy desagradable. Porque no se puede defender lo indefendible, sería patético, risible. Lo hacen muchos a la hora de glosar cineastas que les hace una gracia especial, o con la que tienen cierta amistad. Pero yo soy incapaz, y como historiador cinematográfico que se pretende serio me irrito cuando leo textos así, puesto que carecen de valor, de credibilidad.
L.S.: Por cierto, cuentas un montón hechos muy fuertes, hasta sórdidos.
C.A.: Lo sé, pero me parecía ineludible. También te confieso que me corté un poco. Es decir, si yo contara realmente todo lo que sé de Jesús Franco y de la gente alrededor, o bien porque lo he vivido o bien porque me lo han contado personas de absoluta confianza, no te puede imaginar cómo sería el libro. Claro que igual no se lo creía nadie!
L.S.: Creo que con lo que has escrito basta, y que cualquiera que sepa leer entre líneas capta más... A propósito, el texto es especialmente fluido y ameno, algo supongo que difícil de lograr para un autor, cuando se manejan tal aluvión de datos y deben comentarse tantas películas. Comprimir en 400 páginas 80 años de vida y casi 60 de trabajo debió ser complicado!
C.A. Ya lo creo. Pero yo me he aburrido mucho, y me sigo aburriendo, leyendo libros de cine, por lo cual la posibilidad de que alguien se aburra con uno mío me espanta en especial. Por eso me planteo los libros de cine como las novelas. Es decir, trato de enganchar al lector en el primer párrafo y de no soltarlo hasta el último. Además, si no sucede así, el autor no comunica, no deja ningún sedimento en el lector.
L.S. La selección de imágenes es abundante y sugestiva.
C.A.: Sí, hay más fotografías que en mis previos libros de la colección, ClintEastwood y Sergio Leone. Busqué que fueran atractivas y representativas, emblemáticas de un tipo de cine que ya no se hace y de unos intérpretes que han desaparecido sin dejar herederos, tristemente. Una parte proviene de mi propio archivo y otra, la mayor, del de Javier G. Romero, el editor de Quatermass y coeditor de mi libro sobre John Phillip Law.
L.S. ¿Cómo crees que se tomará Jesús tu libro? Aparte de lo que cuentas de su vida, hay partes intensas, como cuando interpretas su sexualidad a través de sus películas.
C.A.: Buena pregunta, y no creas que no me la he hecho yo. Además, un montón de veces. Hombre, espero que aprecie y disfrute lo positivo. En cuanto a lo negativo, se lo ha buscado él. Además, cuando estás en la Cultura o el Espectáculo, estás en un escaparate. Todo el mundo puede opinar, porque ve. Quien sea incapaz de soportar la Crítica, debe dedicarse a otra cosa. Respecto a lo que dices de la sexualidad de Jesús, la ha delatado en sus películas, además generalmente para bien, en términos estéticos. Entonces, ¿por qué no comentarlo?
Libro sobre Jesús Franco de Carlos Aguilar
Por Lucas Sello
A finales de febrero ha aparecido un libro que muchos sabíamos que acabaría existiendo: Jesús Franco, por Carlos Aguilar, en la colección "Cineastas" de la editorial Cátedra. El vínculo entre Aguilar y Franco nació a primeros de los años 8...
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Un nuevo libro de Calamar Ediciones, está a punto de aparecer en librerías, se trata de un extenso ensayo, escrito por Carlos Díaz Maroto, sobre el cine y la figura de Ray Harryhausen, un maestro del cine fantástico, de ciencia ficción y de aventuras, que hizo soñar a varias generaciones, y que convirtió la técnica en arte.
Un libro con abundante material gráfico que hará las delicias del aficionado al fantastique, y que gracias al apoyo recibido de la Fundación Ray & Diana Harryhausen cuenta con reproducciones del art-work originales de Harryhausen.
Ray Harryhausen, el mago del stop-motion ofrece un exhaustivo recorrido sobre la filmografía de este maestro de los efectos especiales, desde sus inicios con sus films caseros en los que le ayudaban sus padres, para seguir con las adaptaciones de cuentos que rodó, o su debut en el largometraje con El gran gorila, al lado de su mentor Willis O'Brien, hasta su última película, Furia de titanes, pasando por entregas míticas como su trilogía con Simbad, su incursión en la Hammer o sus adaptaciones literarias, como La isla misteriosa. También hay lugar para detallar muchos de los proyectos que tuvo en cartera pero que, por diversos factores, no vieron la luz.
El artista tuvo una historia de amor con España, que convirtió en set de rodaje de muchos de sus filmes, empleando su variada geografía para reflejar los entornos mitológicos o fantásticos en que se desarrollaban, desde las islas Canarias a las Baleares, pasando por Andalucía, Barcelona o Madrid, y haciendo trabajar en ellas artistas como el gran maquetista y creador de efectos especiales Emilio Ruiz, o trabajando con ayudantes de dirección de la talla de Pedro Vidal o el posterior realizador Eugenio Martín, o directores artísticos como el oscarizado Gil Parrondo.
La obra arranca con un capítulo centrado en lo que precede a Harryhausen, dentro del campo del stop-motion, vinculando éste con el nacimiento del propio cine, y desarrollando una breve historia de la técnica a través del tiempo. Ocupa un lugar especial, por supuesto, el comentario sobre la obra de Willis O'Brien, creador de King Kong y mentor espiritual de Harryhausen, y sin el cual, quizás, éste no hubiese existido en el sentido que hoy lo conocemos.
Sigue un breve capítulo biográfico acerca de nuestro hombre, que finaliza exactamente cuando éste comienza su labor en el cine. Después, el libro, mientras desbroza una película en cada capítulo, prosigue incursionando levemente en la vida de Ray; esos capítulos pretenden explicar la técnica empleada en cada película, analizar ésta desde el ámbito cinematográfico y orientar periféricamente sobre las temáticas de cada film. También hay sendos capítulos dedicados a sus inicios en los cortos con los cuentos de hadas, su etapa final, con su labor en el campo del DVD o apoyando los trabajos de otro, o especialmente un amplio capítulo dedicado a los proyectos que tuvo a lo largo de su vida pero que, por cualquier motivo, no llegaron a llevarse a cabo.
La finalidad del libro, pues, es dar a conocer a un maestro de una técnica hoy olvidada, homenajear a uno de los más grandes artistas que ha dado el cine fantástico en toda su historia, y que nos ha hecho soñar tanto de niños como de adultos.
Ficha técnica:
Ray Harryhausen. El mago del stop-motion Autor: Carlos Díaz Maroto Editado por Calamar Ediciones
Cartoné al cromo (tapa dura), 17 x 24 cm. 288 páginas. Profusamente Ilustrado en color. ISBN: 978-84-96235-36-6 PVP: 28,50 Euros
Oferta de lanzamiento:
El libro estará disponible en librerías de toda España a finales de septiembre de 2010, mientras tanto se puede ir reservando en la web de la editorial www.calamarediciones.com que tiene una oferta de lanzamiento y regalará un póster exclusivo a las personas que reserven su ejemplar.
Adelanto en imágenes:
Mientras tanto, y para abrir boca, os dejamos algunas imágenes del libro, que como podréis ver tiene una pinta fabulosa, y está editado a todo color, siguiendo la línea marcada por la editorial en publicaciones como "Terror Cinema" o "La Espada Mágica".
Trailer del libro:
(Se autoriza la reproducción de este artículo en cualquier medio o soporte)
Ray Harryhausen. El mago del stop-motion
Por Pasadizo
Un nuevo libro de Calamar Ediciones, está a punto de aparecer en librerías, se trata de un extenso ensayo, escrito por Carlos Díaz Maroto, sobre el cine y la figura de Ray Harryhausen, un maestro del cine fantástico, de ciencia ficción y de av...
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"I love you (Todos podemos amar)" es un relato escrito por Ralph Barby, que amablemente nos ha hecho llegar. Este relato, escrito en catalán y con el título de "Tots podem estimar", ha recibido el Premio del XII Concurso Literario "Roc Boronat" instituido por ONCE-Catalunya.
I love you (Todos podemos amar) Ralph Barby
Con una suavidad tímida, la cabeza rompió la superficie del agua. Los ojos grandes, muy vivaces, asomaron escrutadores. Aguas oscuras. El mar, la mar, estaba en calma. La amanecida alumbraba con su tenue claridad, podía verse ya definida la orilla de la playa. A lo lejos árboles, palmeras, el recorte de la línea de unas casitas, todo era quietud, la misma quietud de un cuadro acrílico pintado en un largo atardecer canicular.
Tras los ojos luminosos, ya dentro de la mente, la imagen de una mujer joven de largos cabellos oro viejo, pulido por la salinidad marina, que casi volaba por encima de las olas sobre un windsurf. Esbelta, atrevida se desplazaba por el horizonte, las olas la transportaban de norte a sur y de oriente a poniente y la vela coloreada en círculos le daba la impresión de vuelo, semejando dotar de alas a la bella diosa que lo tenía todo. Se desplazaba sobre el mar como un pez, pero era una humana mamífera, un ser alumbrado para caminar sobre la tierra firme.
Estaba tan lejos de la línea de la playa que el silencio era total. De pronto, su corazón aceleró su pálpito. Una figura humana, pequeña aún por lo lejana, apareció en la línea de la playa. La observó sin moverse, muy atento.
Ella caminó de un lado a otro de la línea de la playa, se detuvo, dejó algo sobre la arena y al fin, sucedió lo que él anhelaba: La joven de cabellos rubios se zambulló en las aguas y nadó con suavidad. Tenía brazos y piernas largas y en aquel día de calma perfecta, surcaba las aguas casi sin salpicar, sin levantar espuma, era como si fuera una hija del mar.
Se sumergió y con el poder y la velocidad que le era natural, nadó rápido para quedar cerca de la joven y bella nadadora. Cuando volvió a emerger sobre la superficie de las aguas se halló frente a ella. Ambos se miraron con los ojos muy abiertos. A la mujer debió parecerle que él le sonreía, que incluso trataba de decirle algo que ella no entendía, pero que no podía ser malo. Ella levantó la cabeza, sonrió y dijo:
-Me llamo Alba.
Él soltó una voz corta preñada de musicalidad. La mujer volvió a nadar ahora en oblicuo a la playa, sin prisa por llegar pero decidida al retorno mientras él nadaba a su lado acompañándola, escoltándola, sin exhibiciones de poder ni rapidez; retozaba al lado de la nadadora mientras la miraba y remiraba admirativamente.
Cuando pudo tocar fondo con los pies, Alba se incorporó. Dejaba de nadar para volver a ser la mujer que era. Sacudió su cabellera y, de pronto, él dio un pequeño salto y con el morro le dio un empujón justo en el centro de las nalgas haciéndola caer de bruces sobre el agua. Alba se revolvió rápida, reincorporándose. Se volvió hacia él furiosa, pero al verle palmotear y quizás profiriendo grititos de alegría, no pudo por menos que exclamar: "¡Golfo!", y se alejó hasta la arena para buscar la toalla mientras el sol asomaba tímidamente por el horizonte marino.
Anhelante, él hizo acto de presencia en su lugar de observación durante varios amaneceres. Transcurrieron cinco soles y cuando ya desesperaba, ella volvió a aparecer sola en la playa, iluminando la amanecida con su esbeltez, con su agilidad, con su belleza. Casi tembloroso, aguardó a que ella se sumergiera en las aguas y se adentrara en el mar, era una excelente nadadora.
-¡Uuu, soy Alba! -gritó al descubrirle frente a ella, y él le respondió con su voz alegre, entrecortada y musical-. A que no me ganas -le desafió ella riendo y nadando con fuerza, como inmersa en una competición.
Él pareció entender muy bien la propuesta y se le adelantó con facilidad, luego se sumergió, pasó por debajo de ella y apareció a su espalda emitiendo grititos de satisfacción. Alba tuvo que aceptar la superioridad de él dentro del mar. Él apareció por su derecha, saltó fuera del agua, pasó por encima de Alba y se zambulló a su izquierda sin tocarla. Pasó por debajo de ella en la misma dirección y se elevó de tal forma que ella se cogió a sus aletas. Él aumentó su velocidad natatoria llevándosela consigo y dando un gran rodeo mientras ella gritaba de satisfacción. La llevó hasta la playa y allí, ella le soltó. Jadeante de satisfacción, se puso en pie, el nivel del agua llegó hasta sus rodillas.
-¡Ciao, Golfo!
Apenas consiguió peces para comer en los soles siguientes, contó cinco soles hasta que Alba volvió a aparecer, sola como era habitual. Nadaron y retozaron, la amistad se reforzaba entre ambos aunque procedían de universos distintos. Cuando Alba ya en pie se volvía hacia su amigo marino, dispuesta a despedirse, él sostenía en su boca un pedazo de coral rojo que le estaba ofreciendo.
-¿Para mí? Qué gracia.... - lo tomó de su boca y le acarició la cabeza con su mano libre, él volvió a desaparecer en las aguas.
Qué largos son los soles que naciendo por el horizonte marino mueren tras las colinas sombreadas de la tarde. Aún sabiendo que ella, por su regularidad, no reaparecería en la playa hasta el paso del quinto sol, él acudía una y otra vez a su lugar de observación, con los ojos muy abiertos y el corazón presto a acelerar sus latidos. Había adelgazado, apenas comía y cuando lo hacía, era con desgana. Su pensamiento estaba en la orilla de la playa y no en perseguir a los peces para atraparlos entre sus dientes.
De nuevo apareció Alba. ¿Qué hacía en los tiempos de luna para surgir a la amanecida en la línea de la playa, donde gustaba de bañarse y nadar sola? Pese a la distancia, pudo ver que ella llevaba un colgante en el cuello: era el pedazo de coral rojo, recortado para darle algo de forma adaptable a la canal de sus magníficos y turgentes pechos encerrados en el sujetador rosa del bikini que vestía para el baño. Como de costumbre, dejó sobre la arena la toalla y sus sandalias y se zambulló en el mar para nadar con fuerza, con alegría, con la plenitud de su vitalidad. Se encontraron, nadaron juntos. Él se colocó por debajo de ella y montada como si fuera a caballo, él se adentró en el mar alejándose de la tierra firme hasta que a ambos les dio la impresión de que el mundo era agua, sólo agua.
-¡Uy, estamos muy lejos! -se quejó Alba entre alegre y asustada-. Llévame de nuevo a la playa, que yo soy terrestre.
Él no parecía oírla mientras nadaba alrededor de la bella y joven mujer. Con su cuerpo marino la rozó por el lado derecho y luego, por el izquierdo. La salpicó juguetón y cuando ella se dio cuenta, ya no pudo impedir que él le agarrara las braguitas del bikini con los dientes y de un tirón se las quitara.
-Golfo, ¿qué has hecho? ¡Devuélvemelas!
Él saltó varias veces en derredor de Alba, desconcertándola. De pronto, notó todo el peso de él sobre su espalda y se hundió en las aguas un par de palmos. Quiso zafarse, pero las aletas de él, como si fueran manos, la sujetaron de atrás hacia delante cogiéndola por las hermosas mamas. Alba agitó brazos y piernas para liberarse mientras contenía la respiración y notaba la presión del cuerpo de él contra el suyo. Por entre sus nalgas se abrió paso lo inesperado, suave y duro al tiempo, grande y largo, lo notó sin verlo. Braceó inútilmente sin conseguir escapar al abrazo de él mientras su vagina no podía frenar ni evitar que el ariete marino se abriera paso hasta introducirse en ella. Mientras su colgante de coral rojo se balanceaba dentro de las aguas, Alba consiguió levantar la cabeza, sacar la boca fuera de las aguas y buscar aire a dentelladas mientras notaba firmes sacudidas en su bajo vientre.
-¡Cabrón! -exclamó furiosa.
No supo si gritar, llorar o sumergirse en las aguas para no volver a emerger y lo que más le dolía era que en determinado momento de aquella forzada penetración marina, todo su cuerpo había temblado, desde los dedos de sus pies hasta las raíces de sus cabellos, mientras su mente se llenaba de miríadas de burbujas de colores.
Quedó flotando boca arriba, sin determinación a tomar. Si en sus ojos había lágrimas, se disolvieron en la mar. Él se abrió paso con la cabeza por entre las piernas separadas de ella, prácticamente le puso el morro en el pubis y empujó con fuerza desplazándola con gran rapidez por la superficie del mar. Alba no dijo nada, no hizo nada, quería morirse. Cuando su espalda rozó con la orilla, aturdida aún, se reincorporó, se sentó sobre la arena con su cuerpo medio desnudo; él ya había desaparecido.
-Dios, ¿habrá sido un sueño, una pesadilla?
De nuevo se sucedieron los soles, uno tras otro, hasta cinco y a la amanecida reapareció Alba llevando algo entre sus manos. Él dejó pasar el tiempo, mas al ver que ella no se zambullía en el mar ni parecía que fuera a hacerlo, nadó despacio y tímido hasta la playa, hasta que su panza rozó la arena.
-¡Te voy a matar, hijo de mala madre! -espetó Alba.
Entre sus manos, un fusil submarino. El arpón listo para ser disparado apuntó a la espalda de él, justo por detrás de la cabeza. Él había visto en otras ocasiones un arma como aquella, había visto como buceadores traspasaban de parte a parte los cuerpos de los peces. Alba sólo tenía que apretar el gatillo del arma acuática. Lo miró con rabia y él le devolvió la mirada parpadeando lentamente. Cerró los ojos, extendió las aletas a los lados y bajó la cabeza. Alba comprendió que aquel ser, más inteligente de lo que podía suponerse, había captado lo que ella iba a hacer y se entregaba sumiso a su destino.
-¡Cabrón, así no se puede! -arrojó el fusil de pesca submarina al suelo y se alejó corriendo mientras sollozaba.
Y los soles se sucedieron... Primero fueron cegadores, tórridos, soles y más soles que se fueron enfriando como las aguas. Él se había alejado de sus amigos, la manada nadaba lejos. De cuando en cuando, al sentir el zarpazo agudo de la soledad, lanzaba su voz, sus gritos, por encima y por debajo de las aguas sin obtener respuesta alguna mientras no cesaba de acudir a su lugar de observación frente a la playa. Adelgazaba y adelgazaba, si seguía así terminaría por no poder cazar lo suficiente para su sustento. Soles de tormenta, mar embravecido, no, no la vería nunca más, ese era su castigo. Hubiera preferido que ella le matase, así el sufrimiento habría terminado. El mar habría engullido su cuerpo herido y hasta la última célula de su cuerpo habría terminado por desaparecer, dando vida a otros seres de la mar.
No podía creerlo... Cuando los soles estaban adquiriendo de nuevo fuerza, cuando aparecían en la mar flores caídas, la figura de Alba asomó en la playa. No parecía la misma, su vientre estaba muy abultado. Se despojó de las ropas y comenzó a adentrarse despacio en el mar. Él la observaba atento, y vio como ella no hacia nada por nadar; se había adentrado en las aguas lo suficiente como para no hacer pie y luego se había abandonado a su suerte. Él, que había presenciado no pocos naufragios en la costa africana, se apresuró a nadar hacia ella, y lo hizo con fuerza, casi con desesperación. Le gritó, pero ella no quería reaccionar. Con el morro le sacó la cabeza del agua y luego la fue empujando hasta llevarla a los acantilados de color dorado. Una gran oquedad dejaba que las aguas espumosas se adentraran en la tierra.
Como pudo, temiendo lo peor, la introdujo en la cueva en cuyo fondo, al parecer, había unos agujeros por donde poder ascender a lo alto del acantilado. Él palmeó con sus aletas, su voz se hizo estridente. Alba había quedado sobre la arena boca arriba, medio cuerpo sumergido en las aguas. Comenzó a gemir, a quejarse de dolores. Sus piernas se separaron, su sexo se abrió. El tiempo pasaba y algo se movía. Él miraba fascinado, no sabía qué hacer, pero la naturaleza puso mucho, el todo de su parte y la nueva criatura escapó del cuerpo de Alba. Todavía en el agua, ella la observó desconcertada.
-Dios mío, si es una sirenita...
Él se acercó a la recién nacida todo lo que el nivel del agua le permitió y cortó el cordón umbilical con sus dientes. Alba, exhausta, dejó que pasara el tiempo y la placenta escapara de su cuerpo. Se incorporó, y cogiendo a su hija, la apartó de él.
-¿Qué voy a hacer contigo, criatura? Si vives, te meterán en un acuario, o en un tarro con formol si mueres, te estudiarán, te exhibirán... Es mejor que no...
Él no entendía las palabras de Alba, pero sí debía comprender lo que pasaba por la mente de la humana: había mucho miedo en ella. Con gran habilidad se hizo con la criatura que de cintura para abajo era como él y de cintura hacia los cabellos, como Alba, y se la llevó hacia las entrañas del mar.
-Mejor así -musitó Alba. Cuando se hubo repuesto, trepó por la pared y salió de la cueva, alejándose de allí.
Como si el mar la llamara, al sol siguiente, Alba volvió a la playa y nadó suavemente. Sintió que unas manitas se agarraban a ella y unos labios apresaban uno de los mugrones de sus pechos cargados de leche. Vació primero una mama, luego la otra, sin ver a la pequeña que vigilada por él, se sumergió de nuevo en las aguas. Y así se zambulló en el mar dos veces cada sol hasta que los nubarrones de tormenta agitaron el mar con violencia y las olas se tornaron altas, agresivas. Alba contempló el mar oscuro y se dijo que quizás todo había sido un sueño, pero un colgante de coral restallaba en rojo entre sus hermosos y níveos pechos.
Original de RALPH BARBY
Costa Dorada, verano del 2008
Este relato escrito en catalán y con el título de "TOTS PODEM ESTIMAR" ha recibido el Premio del XII Concurso Literario "Roc Boronat" instituido por ONCE-CATALUNYA.
En la traducción castellana del propio autor podía haber puesto "Todos podemos amar", pero como en principio bailaba en mi mente el "I LOVE YOU", así lo dejo.
Barcelona, 24 de marzo 2010.
I love you (Todos podemos amar) [relato on line]
por Ralph Barby
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En 1991 se publicó American Psycho, de Bret Easton Ellis, produciéndose toda una conmoción nada más aparecer en el mercado. Y es que era un libro que no podía pasar desaparecido. Se trata del Diario de un alto ejecutivo de Wall Street que desnud...
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El terrible caso real de Sylvia Likens ha sido rescatado por la literatura y el cine, paladines en este caso de una muchacha cuya historia es tan atroz que duele al conocerla. En 2003 se publicó la novela La chica de al lado, de Jack Ketchum, y en 2007 se llevó al cine la adaptación del libro, con el mismo título, y An American Crime (El encierro), como si coincidir en el tiempo fuera necesario en esta época para enfrentar a un público mucho más sensibilizado al horror del alma humana, a este caso criminal, el peor en toda la historia del estado de Indiana, Estados Unidos.
Sylvia Likens: Gothic american
El terrible caso real de Sylvia Likens ha sido rescatado por la literatura y el cine, paladines en este caso de una muchacha cuya historia es tan atroz que duele al conocerla. En 2003 se publicó la novela La chica de al lado, de Jack Ketchum, y en 2...
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Científico, director de cine, guionista, creador de una de las series más importantes de la historia. Pero, sobre todo, Michael Crichton fue un hombre de letras. Un escritor. Como homenaje a este recientemente desaparecido autor, dedicamos este artículo a la obra literaria de Michael Crichton. Descanse en paz.
Michael Crichton: un hombre de letras
Científico, director de cine, guionista, creador de una de las series más importantes de la historia. Pero, sobre todo, Michael Crichton fue un hombre de letras. Un escritor. Como homenaje a este recientemente desaparecido autor, dedicamos este art...
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Ralph Barby fue uno de los más característicos autores de lo que dio en llamarse en el campo editorial “bolsilibros” y entre los aficionados “novelas de a duro”. Ahora, Ediciones Olimpic edita una de las novelas de terror que publicó en aquella época, Viaje al horror, si bien para la ocasión el autor la ha revisado y actualizado. Aquí os ofrecemos una crítica del libro, y de paso su autor ha tenido la amabilidad de respondernos unas preguntas al respecto.
Viaje al horror: El retorno de Ralph Barby
Ralph Barby fue uno de los más característicos autores de lo que dio en llamarse en el campo editorial “bolsilibros” y entre los aficionados “novelas de a duro”. Ahora, Ediciones Olimpic edita una de las novelas de terror que publicó en aq...
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John Phillip Law. Diabolik Angel es un ambicioso y lujoso volumen en honor del carismático actor americano fallecido hace cinco meses, particularmente asociado con tres clásicos del cine fantástico: Diabolik, Barbarella y El viaje fantástico de Simbad. Editado conjuntamente por Quatermass y Scifiworld, en versión bilingüe español-inglés, con casi seiscientas ilustraciones en color y blanco y negro, sin duda supone por todos los conceptos un libro extraordinario en el panorama editorial español. Hablamos al respecto con la escritora canadiense Anita Haas, esposa de Carlos Aguilar y autora con éste del libro
John Phillip Law. Diabolik Angel
John Phillip Law. Diabolik Angel es un ambicioso y lujoso volumen en honor del carismático actor americano fallecido hace cinco meses, particularmente asociado con tres clásicos del cine fantástico: Diabolik, Barbarella y El viaje fantástico ...
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Dentro de su colección “La Barca de Caronte”, Ediciones Jaguar ha publicado una recopilación de relatos del curioso escritor británico Brian Lumley. El título del ejemplar es Las setas no sangran y otros hongos terroríficos, y la selección, efectuada por el propio autor, repasa su trayectoria, con las historias preferidas por el célebre creador de las Crónicas Necrománticas. Acerquémonos un poco más a esta obra y, por extensión, al escritor.
Brian Lumley: las setas no sangran
Dentro de su colección “La Barca de Caronte”, Ediciones Jaguar ha publicado una recopilación de relatos del curioso escritor británico Brian Lumley. El título del ejemplar es Las setas no sangran y otros hongos terroríficos, y la selección,...
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Aprovechando la inminente salida en librerías del libro Terror cinema, de Juan Andrés Pedrero Santos, editado por Calamar Ediciones, os ofrecemos una extensa y jugosa entrevista con el autor de este delicioso libro de casi 500 páginas, con más de 700 fotografías, carteles y afiches a todo color. Sin duda un lujo para los aficionados al género.
Terror Cinema. Entrevista con Juan Andrés Pedrero Santos
Aprovechando la inminente salida en librerías del libro Terror cinema, de Juan Andrés Pedrero Santos, editado por Calamar Ediciones, os ofrecemos una extensa y jugosa entrevista con el autor de este delicioso libro de casi 500 páginas, con más de...
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